EEUU o el Imperio Sin Coartada: Lo Que Antes Se Disimulaba, Ahora Se Exhibe

EEUU o el Imperio Sin Coartada: Lo Que Antes Se Disimulaba, Ahora Se Exhibe
16px
32px

El pasado lunes, el Departamento de Estado de EEUU envió una notificación no del todo extraña, pero tampoco habitual, informando de medidas concretas "para defender la gobernanza democrática en todo nuestro hemisferio contra la corrupción y el narcotráfico". No se trataba de sanciones a narcotraficantes, cárteles o criminales habituales, sino de medidas contra jueces y fiscales en activo. La última declaración de los líderes de Escudo de las Américas, la organización de países con gobiernos afines que se reunió con Donald Trump en Nueva York en los márgenes de la Asamblea de la ONU, hablaba de "coordinar sanciones, designaciones y acciones financieras contra terroristas y delincuentes que socavan la seguridad, el estado de derecho y la democracia". Y en esa línea, el Departamento dirigido por Marco Rubio publicó una lista de afectados en una nueva ronda de retirada de visados.

Entre ellos, funcionarios de Colombia, Ecuador y Perú, pero sobre todo de Bolivia, con el fiscal general, Roger Mariaca, a la cabeza "por su participación en casos de corrupción a gran escala", decía el papel. Mariaca, elegido en 2024 para un mandato de seis años durante la presidencia de Luis Arce, "abusó de su cargo público al solicitar y aceptar sobornos para facilitar el narcotráfico y ayudó a criminales violentos a evadir la justicia. Sus acciones ponen en peligro los esfuerzos del presidente Trump para combatir el narcoterrorismo y socavan las mismas instituciones democráticas que Bolivia, como participante del programa Escudo, busca fortalecer. El mensaje del presidente Trump y del secretario Rubio es claro: los funcionarios corruptos —y los criminales a quienes protegen— no son bienvenidos en Estados Unidos", concluía el comunicado del mismo Gobierno que en diciembre dio un perdón inesperado y sin argumentar a Juan Orlando Hernández, ex presidente de Honduras, que había sido condenado en 2024 por un tribunal federal de Nueva York por conspirar para importar cocaína a EEUU y por delitos de armas y que cumplía una pena de 45 años de prisión.

Menos de 48 horas después, Mariaca fue detenido en el aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz y fue aparantemente entregado a la DEA, la agencia estadounidense contra el narcotráfico. El fiscal niega las acusaciones y dijo que la retirada de la visa era un acto de "injerencia" y "presión política" por sus investigaciones. Entre otras, la abierta por intento de asesinato, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero a Fernando Cerimedo, un consultor político argentino, socio del español Javier Negre, exasesor del presidente Paz... y próximo al entorno del trumpismo y la familia Trump. Una figura clave para entender la red de alianza de la nueva derecha latinoamericana, coordinada entre sus principales figuras y con Washington.

«El Botín, Para Los Vencedores»Ya No Se Disimula La Meta

Desde enero de 2025, la Administración estadounidense ha dejado claro que está dispuesta a hacer cualquier cosa en cualquier lugar para preservar sus intereses. O los de la familia del líder. Insultos, provocaciones, advertencias, amenazas, sanciones, aranceles, bombardeos e incluso operaciones militares para capturar a un jefe de Gobierno.

En el continente nadie se rasga las vestiduras como en Europa porque no estamos precisamente ante algo inédito. Todos tienen presente la Operación Cóndor, la red de coordinación entre las dictaduras militares del Cono Sur que compartía información y que operó para perseguir, secuestrar, torturar y asesinar a opositores políticos durante los años 70 y 80. Y recalcan que el historial de abusos, intromisiones, derrocamientos y golpes dirigidos o instigados por EEUU es infinito. La gran diferencia es que antes se disimulaba, y ahora se presume en abierto. Antes el alcance geográfico era más limitado y ahora el tablero cubre todo el planeta. Y en el proceso, que ya no se defiende apelando a la geopolítica y el realismo, la Guerra Fría o la amenaza comunista, los familiares y amigos del presidente se están haciendo todavía más ricos. Del "es un hijo de puta pero nuestro hijo de puta" del siglo pasado se ha pasado a "el botín es para los vencedores", como dijo Trump sin esconderse en septiembre en una convención en Dallas. Hablaba de Venezuela, pero vale para toda su política, nacional e internacional.

Sin ir más lejos, Trump publicó ayer el número de móvil de un senador de su partido, Tom Cotton, que no apoya una ley para eliminar el cambio de hora. "Casi todos quieren que se apruebe excepto Tom Cotton. Háganle saber que sería una gran victoria, llamen a su móvil", instó a sus millones de seguidores. Entre los argumentos para defender la ley, no habla de posibles beneficios o ahorros económicos, de cuestiones energéticas, sino de preferencias personales y de sus aficiones. "Todos lo agradeceremos. Nadie quiere perder su valioso tiempo corriendo de un lado a otro, atrasando los relojes dos veces al año, ¡y tener sol por la tarde es mejor que temprano por la mañana! El PGA TOUR, por ejemplo, necesita más luz diurna por la tarde para terminar sus torneos", dijo.


El jueves la CNN reveló que Jared Kushner, el yerno de Trump y uno de sus dos negociadores principales para Rusia y Oriente Próximo, tiene la principal participación a través de su fondo Affinity Partners en Phoenix Holdings, uno de los mayores grupos financieros israelíes, que a su vez tiene una inversión de más de 265 millones de dólares en Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel. Un conflicto de intereses flagrante, uno más, por parte de la misma persona que busca y acepta aportaciones multimillonarias de los países del golfo, los mismos que le han ‘regalado’ a Trump un nuevo ‘Air Force One’ más ajustado a sus preferencias estéticas. El enésimo ejemplo de algo que hace muy poco hubiera costado dimisiones, o procesamientos, pero que ahora no tiene ningún tipo de consecuencia.

Negociar Y Presionarla Coerción Ya No Es Una Vía, Sino El Método Preferido

Los críticos de Donald Trump denuncian que su política exterior ha dejado de distinguir entre negociar y presionar, y entre el interés nacional y el personal; entre el intercambio de opiniones y el chantaje abierto. La coerción ya no es una vía, la última, sino el método preferido. "La mayoría de los indicadores demuestran que el poder blando estadounidense ha disminuido desde el inicio del segundo mandato de Trump. En el pasado, esto se ha visto amenazado en numerosas ocasiones y siempre se ha recuperado, al menos en su mayor parte. Lo singular de esta Administración, no obstante, es que está destruyendo, tanto de forma involuntaria como intencionada, las fuentes e instrumentos tradicionales del poder blando estadounidense, causando daños que podrían tardar décadas en repararse", apunta Sara Yerkes, del Carnegie Endowment for International Peace.

Trump ha usado la amenaza y el recurso de los aranceles una y otra vez, porque no es sólo su instrumento preferido de negociación comercial, sino su palanca básica de política exterior. La ha aplicado para levantar el muro proteccionista más alto en un siglo, para amedrentar a amigos y enemigos, para intentar reducir a cañonazos su déficit comercial. Pero también para ayudar a aliados políticos, para interferir en elecciones (de Brasil a Argentina), para influir en los sistemas judiciales de otros países.

Los ejemplos son infinitos y muy conocidos. Esta misma semana lo ha hecho con Reino Unido o Francia y más adelante con todo el G-7 intentando a la desesperada bajar el precio del diésel (a seis dólares por galón) a menos de un mes para las elecciones legislativas en EEUU. "Europa acaba de acordar la liberación de una enorme cantidad de sus reservas de gasóleo. El proceso comenzará de inmediato" celebró el viernes en su red social sobre la enésima cesión. "¡Me complace anunciar que el acuerdo con la República de Corea sigue mejorando! 8.400 millones de dólares para un proyecto de recuperación mejorada de petróleo. ¡Producir más petróleo y gas significa el dominio energético estadounidense y la seguridad energética mundial para el futuro!", escribió al mismo tiempo sobre otra negociación forzosa y diciendo que si los coreanos no se prestan a otros proyectos, como un oleoducto en Alaska, les "cobrará más".

En Groenlandia, dijo que EEUU tomaría el control "de una forma u otra", sin descartar la vía militar, y planteó aranceles a Dinamarca si se resistía. Esa vía del chantaje la usó repetidamente para forzar a Ucrania a firmar un acuerdo para un acceso privilegiado a los minerales raros a cambio de seguir respaldando a Kiev. Y en el caso de Argentina, condicionó un rescate financiero al resultado electoral: si no ganaba su aliado Milei, no habría dinero. Y de Venezuela ya habla sin ningún tapujo: "Tomamos el control del país, estamos extrayendo miles de millones y miles de millones de dólares en petróleo. Y muy pronto vamos a llenar nuestras reservas estratégicas por nada", celebró el viernes en un mitin.

Este mes se han conocido dos casos igual de llamativos y graves. The Wall Street Journal publicó el día 25 una historia sobre la embajadora estadounidense en Grecia, Kimberly Guilfoyle, ex presentadora de Fox News y ex prometida de Donald Trump Jr (y ex mujer del aspirante demócrata a presidente Gavin Newsom). Guilfoyle, nombrada como compensación tras la ruptura con el hijo del presidente, ha dedicado buena parte de su tiempo (entre desfiles de moda en París y Milán) a promover el llamado "Corredor Vertical de Gas", que llevaría gas natural licuado estadounidense desde terminales griegas hacia Bulgaria, Rumanía y Ucrania.

Lo más llamativo del reportaje es una frase atribuida a la embajadora durante una cena en Atenas en marzo con altos cargos griegos y estadounidenses. Según el WSJ (confirmado por otros medios más tarde), Guilfoyle discutió con el ministro de Energía, Stavros Papastavrou, y, refiriéndose al inminente colapso del gobierno rumano, dijo: "Podemos hacer esto con cualquier país que queramos. Podemos hacerlo aquí". Papastavrou replicó que EEUU no podía sustituir a un gobierno elegido por los griegos, pero la advertencia, o el comentario ufano, quedó ahí.

«Fue Muy Divertido»La Ex Portavoz De La Casa Blanca Se Mofa De Humillar A Starmer

El segundo caso es diferente pero muestra la misma arrogancia. En una entrevista con uno de los periodistas favoritos de Trump, la ex portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, contó entre risas una visita del presidente a Reino Unido para verse con el entonces primer ministro británico, Keir Starmer. "Fue hace justo un año y me senté en un almuerzo con el presidente y Starmer, y estábamos sentados alrededor de la mesa, y todos estábamos disfrutando del almuerzo, y estábamos en este hermoso lugar. Y el presidente simplemente empezó a destrozarlo por sus políticas. 'Tus políticas son estúpidas, tienes que cerrar tus fronteras. Es así de simple, tienes que deportar a esta gente. Sabes, conozco tu país, conozco a tu gente. Odian lo que estás haciendo, y tienes que hacerlo'. Y estábamos en su casa, en su país. Ni siquiera estamos en la Casa Blanca, en nuestro propio territorio. Fue muy divertido", celebró Leavitt.

"A medida que su atractivo y legitimidad se erosionan, y su poder blando disminuye, es probable que Estados Unidos deba compensar esta pérdida si desea alcanzar ciertos objetivos mediante métodos —como incentivos financieros, sanciones o el uso de la fuerza— que resultan más costosos que los que generan consenso. Una política exterior que se apoye más en la coerción y el poder duro que en el poder blando también conlleva el riesgo de sufrir reacciones adversas más graves y hostiles. Este es un camino caro y potencialmente muy peligroso para Estados Unidos", advierte Yerkes.

Los defensores de Trump rechazan todo este relato. Sostienen que está funcionando, que los resultados son evidentes y citan por ejemplo la cooperación de México en la frontera tras las amenazas arancelarias y de usar a las fuerzas especiales en su territorio. EEUU considera legítima cualquier vía, desde los bombardeos de lanchas al sabotaje, de presionar a funcionarios con presuntos vínculos con el narcotráfico a tumbar gobiernos. "Las acciones de Bolivia demuestran el tipo de liderazgo necesario para hacer que nuestro hemisferio sea más seguro, más fuerte y más próspero", celebró esta semana Marco Rubio, ministro de Exteriores norteamericano.

"La política exterior de Trump se basa en la premisa realista de que las naciones se inclinan hacia la fortaleza percibida, pero se mantienen alejadas de un liderazgo vacilante o débil", defiende Victor Davis Hanson, historiador y comentarista conservador. "Por supuesto, habría sido preferible que Trump transformara el panorama internacional en beneficio de Estados Unidos mediante la cordialidad y el diálogo respetuoso. Pero esa no era una de las opciones viables. El historial de la diplomacia estadounidense con Obama y Biden se caracterizó por encubrir la insidiosa decadencia del país, mientras que Trump ha estado dispuesto a asumir el coste de parecer mezquino o agresivo para asegurar un mundo más seguro y justo para EEUU. Según la visión dominante tras décadas de pensamiento bienpensante, una América sumisa y predecible era necesaria para que nuestros aliados y enemigos nos respetaran y nos trataran con reciprocidad. Trump ha demostrado que era precisamente lo contrario", zanja Davis Hanson.