Una Ola de Tiroteos Masivos Deja Varios Muertos en Sudáfrica Este Fin de Semana

Una Ola de Tiroteos Masivos Deja Varios Muertos en Sudáfrica Este Fin de Semana
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Grupos criminales llevaron a cabo tres tiroteos masivos en Sudáfrica este fin de semana, con apenas unas horas de diferencia, que dejaron 32 muertos y al menos 25 heridos. La primera masacre tuvo lugar el sábado por la tarde, cuando cuatro hombres fueron acribillados a balazos en un aparcamiento de Khayelitsha, en Ciudad del Cabo. Poco después, hombres armados dispararon contra los clientes de un bar de Johanesburgo, matando a 18 personas. El último incidente violento, de características similares, se produjo en la madrugada del domingo en un local nocturno próximo a Ciudad del Cabo, provocando 10 muertos. Pese a los esfuerzos del Gobierno por reducir la criminalidad, Sudáfrica es uno de los países con más inseguridad ciudadana del mundo, con unos 65 asesinatos al día, según las cifras del Ministerio del Interior.

La masacre de Johanesburgo, la más grave, se produjo sobre las 21.30 horas. Según la policía, ocho hombres armados con fusiles de asalto irrumpieron en un bar situado al oeste de la ciudad y dispararon contra los clientes, tanto en el exterior como dentro del establecimiento, dejando 18 personas muertas, entre ellas cuatro mujeres, y 14 heridas. “Parece que los asaltantes atracaron a algunas personas, llevándose sus teléfonos móviles antes de huir a bordo de dos coches no identificados”, aseguró la policía mediante un comunicado.

Pocas horas más tarde, sobre la una y media de la madrugada del domingo, una cifra indeterminada de hombres armados entró en un local de ocio nocturno del municipio de Lwandle, a las afueras de Ciudad del Cabo, y comenzaron a disparar. Diez personas fallecieron y 11 resultaron heridas. La policía no ha dado ningún motivo concreto para explicar estos incidentes, pero todo apunta a un repunte de violencia criminal. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, aseguró el domingo que las fuerzas de seguridad habían recibido “la instrucción clara” de “bajar los niveles de criminalidad y violencia (…) No podemos ser un país donde personas cogen sus armas y disparan contra otras personas al azar”, añadió.

Estas tres masacres se producen, además, pocos días después de que, el pasado martes, otro tiroteo masivo cerca de la ciudad de Durban dejara 11 personas muertas, entre ellas una mujer embarazada. En este caso fueron tres hombres armados que irrumpieron en una casa del municipio de KwaMakhutha, situado a unos 30 kilómetros al sur de Durban, y abrieron fuego contra los asistentes a una fiesta privada. La policía aseguró que algunas de las víctimas eran conocidas por ser parte de investigaciones criminales. “Aunque el motivo del tiroteo aún no se puede confirmar, la disputa entre bandas rivales no se puede descartar”, dijo la policía sudafricana el miércoles mediante un comunicado.

Desde el pasado mes de marzo, el Gobierno sudafricano ha desplegado a unos 2.200 soldados en cinco provincias del país, con el foco especialmente puesto en áreas de Johanesburgo y Ciudad del Cabo, en un intento de atajar la criminalidad en colaboración con la Policia. Se trata de la llamada Operación Prosper, que se prolongará durante un año con un coste aproximado de 44 millones de euros. El presidente Ramaphosa aseguró que el crimen protagonizado por bandas organizadas es “la mayor amenaza para la democracia y el desarrollo económico de Sudáfrica”. Solo entre abril y junio de este año hubo 5.427 homicidios en este país, según las estadísticas policiales, muchos de ellos por disparos dada la gran cantidad de armas de fuego ilegales en circulación.

Los tiroteos masivos en Sudáfrica suelen ocurrir en las comunidades más pobres y están vinculados a bandas que se dedican al comercio ilícito de oro, venta de drogas o redes de extorsión. Una de las grandes preocupaciones. En los barrios humildes, conocidos como townships, la presencia policial es muy baja y hay graves problemas de iluminación y seguridad, a diferencia de las zonas residenciales donde los propios vecinos adoptan numerosas medidas de precaución, como colocación de concertinas, videovigilancia o seguridad privada.