El ejército de Yemen ha puesto en marcha una contraofensiva para frenar el avance de los hutíes, la milicia respaldada por Irán que ha tomado el control de territorios clave del país en las últimas semanas y mantiene un bloqueo marítimo contra Arabia Saudí. En el distrito de Dhubab, punto que domina el estrecho de Bab el Mandeb, el cuello de botella que da acceso al mar Rojo, las fuerzas gubernamentales han atacado posiciones hutíes, según señalaron fuentes militares a Reuters. Se trata de la primera acción desde que el Gobierno yemení -reconocido internacionalmente y que recibe apoyo militar saudí- anunciara la campaña para retomar las áreas en manos de los insurgentes.
"Las Fuerzas Armadas de Yemen anuncian el inicio de la batalla por la liberación, la culminación de la restauración de las instituciones del Estado y el fin del golpe de Estado", señaló el portavoz militar yemení Majid Al Nuzaili. El anuncio, realizado desde Arabia Saudí, plantea una meta ambiciosa para un Gobierno que en las últimas semanas ha perdido amplias zonas de la costa yemení del mar Rojo, pese al apoyo militar y de Inteligencia que reciben las fuerzas gubernamentales por parte de Riad. Las fuerzas gubernamentales no han podido contener el avance hutí, que tomaron anoche una ruta de suministros que conecta Taiz y Adén, dos de las mayores ciudades del país. Si llegan a controlar la ciudad de Taiz, cuya población se ha opuesto históricamente al dominio del grupo armado, los hutíes podrían cortar una de las principales líneas de reabastecimiento para las fuerzas gubernamentales, así como ampliar su dominio en zonas próximas a la costa del mar Rojo. Cerca de 70 combatientes han muerto en Taiz en las últimas horas, según fuentes de ambos bandos citadas por AFP, mientras que la cifra total de fallecidos desde el inicio de los choques en julio se eleva a 1.500, con más de 150.000 civiles desplazados. Esta mañana, un grupo de monitoreo marítimo británico informó de que un petrolero comercial sufrió un impacto cerca del estrecho de Bab el Mandeb, supuestamente por un ataque hutí, aunque por el momento no hay más detalles.
El portavoz militar saudí, el general Turki al Malki -quien también dirige la iniciativa internacional lanzada por Riad para frenar el avance hutí- ha reiterado el apoyo del reino a las fuerzas gubernamentales y subrayado el derecho de su gobierno a adoptar "todas las medidas necesarias" para disuadir a los rebeldes. Estados Unidos ya facilita Inteligencia para las operaciones de Riad en Yemen, señalaron fuentes del país a Reuters. Sin embargo, el heredero saudí Mohammad bin Salman habría pedido expresamente a Donald Trump una intervención militar directa estadounidense contra los hutíes, una solicitud que habría sido rechazada por Washington, según Axios. Varios países de la región, así como Reino Unido, brindan ayuda militar al reino, especialmente para proteger el tránsito de buques en el mar Rojo ante el desafío hutí contra sus embarcaciones. El bloqueo marítimo del grupo insurgente se produce en un momento en el que Arabia Saudí había desviado gran parte de sus exportaciones de petróleo al mar Rojo, tras la inseguridad desatada en el Estrecho de Ormuz por la guerra de Irán. El sábado las fuerzas gubernamentales llevaron a cabo ataques aéreos contra la capital, bajo dominio hutí, en un intento de mermar las capacidades de ofensiva del grupo. Fuentes locales informaron de al menos trece ataques aéreos. Mientras, el grupo insurgente llevó a cabo un ataque contra la refinería estatal saudí Aramco, en Jurais, al este de Riad, en un golpe del que las autoridades del país no se han pronunciado. El último ataque en la región se produjo hace ocho años, en medio de la guerra civil que se desató en Yemen en 2015, por lo que la escalada continúa avivando los miedos de que se abra un nuevo frente de guerra en la región, que se sume a los conflictos en Irán, Gaza y Líbano.
Se espera que las autoridades saudíes traten el asunto hoy en Riad con una delegación de Pakistán y Turquía, en el marco del llamado Pacto de la Meca, un acuerdo de defensa mutua que pactaron las tres partes en verano, ante la cambiante situación en Oriente Próximo. Si bien el acuerdo considera que un ataque contra uno de los países miembros supone una agresión contra todos, ni Islamabad ni Ankara han tomado partido por el momento en el conflicto de Riad contra los hutíes.